
La escritora y artista donostiarra con una de sus obras en las salas Kutxa Boulevard de Donostia donde expone. (Ruben Plaza)
La escritora y artista donostiarra Julia Otxoa expone en las salas Kutxa Boulevard de la capital guipuzcoana una selección de 32 poemas visuales que, bajo el título “Biblioteca del caminante”, buscan “provocar preguntas”.
Confiesa que no había pensado que su obra gráfica fuera expuesta. Sin embargo, ahora que Biblioteca del caminante -así se llama la muestra- tiene vida propia y puede ser visitada, Julia Otxoa (Donostia, 1953) se muestra satisfecha por poder enseñar parte del fruto de quince años de trabajo.
“El año pasado pedí una beca a la Diputación Foral de Gipuzkoa mediante el Koldo Mitxelena para publicar mi trabajo y me la concedieron. El libro cayó en manos de Mariví Arcaya, responsable de las salas exposiciones de Kutxa, y me lo propuso. He estado escribiendo relatos al mismo tiempo que hacía fotografías, pero hubo un momento en el que la inspiración me pidió coger más la cámara, que siempre llevo en el bolso”, explica la escritora y artista.
La exposición se inauguró ayer y permanecerá abierta hasta el próximo 10 de marzo en las salas Kutxa Boulevard. Está compuesta por 32 piezas que surcan tres líneas “fundamentales y que se repiten mucho: la lírica, la irónica y la crítica”, comenta la autora.
Lírica, ironía y crítica que desprenden también los títulos de las obras, como por ejemplo, Buenos días censura, La meditación del bárbaro y Esperando la pronta actuación de la comunidad internacional, entre otros. “El título tiene mucha relación con la imagen y dice mucho. Se complementan”, apunta.
Otxoa, reconocida por sus relatos e ilustraciones, propone en esta ocasión adentrarse en el “campo de la poesía visual y de la fotografía” para lo que se vale de objetos y situaciones cotidianas como una sargenta, unos huevos, flores secas o unas botas. “Se trata de narraciones visuales que a través de la combinación de elementos sugiere un significado”, dice la artista.
La larva
Y la mariposa
Así, en Buenos días censura retrata un bocadillo de clavos “que se puede tener que comer para silenciarnos”; en Esperando la pronta actuación de la comunidad internacional se pueden observar tres cabezas de animales muertos. “Generalmente la comunidad internacional suele actuar tarde y mal y están todos descabezados porque no les ha dado tiempo”. “Son imágenes de un expresionismo, en algún caso muy explícito y muy terrible, pero bueno, a veces, la realidad también es terrible”, subraya Julia Otxoa.
La escritora incide a través de su obra en varios asuntos como el totalitarismo, la barbarie humana o la prisa, aunque trata de dibujar sonrisas con otras piezas más lúdicas. “Me interesa mucho el librepensamiento, el humanismo ante la barbarie… Además, vivimos en una sociedad llena de prisa y casi no nos fijamos en nada. Un gusano necesita tiempo para convertirse en una mariposa pero si vamos demasiado deprisa sólo veremos la larva y no conseguiremos ver la mariposa”, opina.
La artista reconoce que su trabajo puede resultar pesimista y “es verdad que, en general, vivimos en una sociedad de grandes hambrunas, donde se violan los derechos humanos”, apunta. Y añade: “Sin embargo, aunque pueda parecer lo contrario la vida me parece maravillosa y creo que hay mucha gente haciendo el bien. A veces le digo a Ricardo -Ugarte, su pareja- que somos dos viejos románticos que siguen luchando por la utopía y soñando la utopía”.
La respuesta
El público
En ese sentido, apunta que en “la mayor parte de las veces, es la fe en la belleza la que nos hace salir de la desesperanza”. “Para mí está todo en cómo vemos la realidad. Por eso el gran mago -así se llama una de sus obras- es nuestro ojo, que puede transformarla”, afirma.
Respecto a la visión del público que visite la exposición, Otxoa cree que sus interpretaciones enriquecerán su propia visión; “eso es la comunicación”. “Yo espero la multiplicidad de miradas que es, además, la que ahuyenta todo tipo de totalitarismo. Pienso que a la gente la exposición le resultará lúdica porque es muy variada, van a encontrar otras lecturas, creo que no va a dejar indiferente a nadie y que va a provocar nuevas preguntas”, concluye.